miércoles, 2 de diciembre de 2009

Entre paréntesis

The photograph “represents that very subtle moment when, to tell the truth, I am neither subject nor object but a subject who feels he is becoming an object: I then experience a micro-version of death (of parenthesis): I am truly becoming a specter”.

 

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That, there, that’s not me.

We’re all spectra. We’re all objects. What’s interesting, though, about Barthes’s words is the fact that they collapse mater and energy, body and soul, ghost and machine: the subject becomes object and spectrum at the same time. Like Einstein said, mater and energy are two sides of the same equation. It’s not quantum physics.

(Spanish version ahead; for English, go up)

Al final de cuentas, todos somos espectros. Se camina por el Lower East Side o la East Village y se es un fantasma; alrededor, otros fantasmas penan por la ciudad. Por otro lado, todos somos siempre objetos, cuerpos que provocan placer, horror, asco, interés, indiferencia. Pero es en el instante en que otros ojos me miran cuando me doy cuenta de mí mismo, cuando abandono la ilusión de ser sujeto, ser quien mira y estudia y repudia o desea a los demás, y me doy cuenta de que soy un cuerpo, un objeto, un fantasma que sólo sale de su marasmo cuando es observado. Ese instante es el clic de la cámara, la mirada furtiva entre la multitud, la sonrisa a través de las ventanas del metro. En ese instante la muerte se acerca (como entre paréntesis).

viernes, 27 de noviembre de 2009

Roland and me

that rather terrible thing which is there in every photograph: the return of the dead

Roland Barthes

(For English version, see below)

A partir de hoy, en este blog aparecerá una serie de Polaroids defectuosas. Cada fotografía estará acompañada por una o varias citas de Roland Barthes, según lo dicte el capricho de mi antojo. La presencia de Barthes se debe a que mis Polaroids defectuosas pretenden disputar la siguiente aseveración suya: “Polaroid? Fun, but disappointing, except when a great photographer is involved”. Yo no soy un gran fotógrafo. Soy apenas un fotógrafo amateur. Sin embargo, creo que mis Polaroids ni son divertidas, ni decepcionan. No son divertidas porque la diversión de una Polaroid se encuentra, me parece, en el acto de tomar la fotografía, no en el resultado. La Polaroid en sí, como objeto, es otra cosa. El mérito de una Polaroid, especialmente ahora que se encuentran prácticamente extintas, no depende de la pericia de quien la tomó; la Polaroid tiene su lugar asegurado en el catálogo de una arqueología de los objetos tecnológicos de nuestra era, arqueología que, por el momento, se encuentra en proceso de gestación. Por esta razón me parece que una Polaroid no puede decepcionar, a menos de que quien la mire haya estado esperando encontrarse con un objeto distinto, como una Koudelka o una Man Ray o una Witkin. El autor de una Polaroid es la máquina en sí; el ojo humano y el dedo son prótesis que la cámara necesita para ejecutar su trabajo.

La cita de este post se encuentra arriba. A continuación, la Polaroid:

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(Para leer la versión en español, vid supra)

This is the fist of a series of defective Polaroid pictures that I’ll be uploading in this blog. Regarding Polaroid pictures, Barthes wrote: “Polaroid? Fun, but disappointing, except when a great photographer is involved”. I intend to question this assertion. The source of that sort of disappointment resides in the viewer’s expectations rather than in the picture itself. What the Polaroid offers, it delivers. Moreover, I believe the Polaroid has earned a special place in the catalogue of a paleontological museum of the present, a museum that, hopefully, will never exist. Somehow, the obsolescence of the Polaroid, as well as its stubborn persistence in our days –its many uses in police stations, film studios and websites like this one– is linked with the obsolescence of the ‘human’, as proposed by posthuman thought. Humans are still here, but they are not what they used to be –in Italy during the 16th century, or in France during the seventeen hundreds. They’ve realized they share their bodies with the non-human –bacteria, parasites, prostheses- and also that the killer in me is the killer in you.

Methuselah lived 900 years.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Mexican vintage

 

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La edición de esta semana de The Village Voice –famoso diario trendy neoyorquino; como muchas otras cosas, ya no es lo que era antes– se compone de 112 páginas, pues se trata de la versión 2009 de un número especial publicado cada año bajo el título de “Best of New York City”. Dos cosas me llamaron la atención. La primera es que en la editorial aparece la siguiente aseveración: “The Great Depression II is over”, acompañada de un breve comentario sobre cómo el Dow Jones ha subido, y los ricos están otra vez comprando empresas, yates, acciones y divisas. Tal vez, pero ya hice cuentas y concluí que no podré comprarme un Ipod nuevo sino hasta dentro de un mes. Ecos de la depresión.

También llamó mi atención un texto sobre la mejor “Bodega” en la ciudad. Como se verá a continuación, aquí “Bodega” no significa lo mismo que en México. Copio el texto íntegramente de las páginas de The Village Voice. I enjoy stealing, it’s as simple as that:

UrbanDictionary.com defines a bodega as a “Latin mini-mart”, and who are we to argue? The key word, of course, is “Latin”. And for lovers of Mexican goods in particular, the sun shines upon Mexico 2000, a quaint shop under the J/M/Z line in East Williamsburg. Here, the imported treats range from Jumex juices, Abuelita hot chocolate, pulp of tamarind, Bimbo pastries, and, our favorite, Duvalin cream candy. You can also pick up Caprice shampoo, Lala dairy products, fresh veggie, and, best of all, homemade Mexican food in the back of the store.

Chocolate Abuelita, pan Bimbo, shampoo caprice, a Duvalín no lo cambio por nada. Luego de leer esto, sentí una necesidad imperiosa de recordar los comerciales de la infancia. Sólo por esa razón, dos imágenes: una del centro viejo de Monterrey, y otra de Canal 5.

Yo soy la planta de Jumex.

domingo, 18 de octubre de 2009

Nervous breakdown in NY

Four a.m. A girl and her boyfriend on the L train going to Brooklyn. The girl looks at me and tells me she is feeling much better now. She had a nervous breakdown a few months ago, but she’s feeling so much better now. This is her first night out since the episode. She’s doing well, but she wants to go home now. It’s late.

Two a.m. Outside the Subway Bar, on Metropolitan Avenue. I’m smoking. A guy asks me for a light and tells me he won’t be here during the winter. He’ll leave New York next week. He’ll hitchhike a ride to Orlando. He had a nervous breakdown a few months ago. He broke up with her girlfriend, lost his job, even his laptop crashed. He’s hanging in there.

Esta mañana, como a las once, decidí estrenar mi Polaroid Spectra –modelo original, fabricada en 1986– en la línea G del metro. Ya había tomado algunas fotografías en casa, pero ésta iba a ser mi primera Polaroid tomada afuera de mi departamento. Estaba nervioso. Saqué mi cámara de su estuche con naturalidad, a fin de no alarmar a nadie; la gente se pone nerviosa cuando alguien abre un paquete extraño en el metro. Aunque debo aclarar no había nadie en la estación. Enfoqué, pero estaba oscuro y hacía frío; la cámara tuvo dificultades para atrapar la luz. La foto salió un poco oscura; además, antes de que terminara de revelarse le cayeron dos gotas de agua en el rostro. Sin embargo, es una Polaroid. Un instante en la vida de esta ciudad.

La luz de 2009 se ve más o menos así a través del ojo de una máquina de 1986:

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miércoles, 14 de octubre de 2009

Women in revolt

“All diseases are curable, and the aging process and death are due to disease; it is possible, therefore, never to age and live forever”

Valerie Solanas

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En 1968, Valerie Solanas fue a buscar a Andy Warhol al lobby de su estudio en la calle 47, en Midtown Manhattan, para asesinarlo. Aunque le disparó tres veces, Warhol sobrevivió; Solanas fue encarcelada, y obtuvo sus quince minutos de fama. Ese mismo año Solanas había escrito el Scum Manifesto, un texto en el que proponía eliminar a todos los hombres, es decir, los humanos de sexo masculino, y crear una sociedad femenina en la que el trabajo estuviese totalmente automatizado, la reproducción humana fuese asistida por máquinas, y las mujeres gozaran de ilimitadas cantidades de tiempo libre para pintar, comer, crear: vivir.

     Avital Ronell, quien en su juventud tomó clases con Derrida y con Hélene Cixous en París, escribió la introducción para una edición reciente del Scum Manifesto. En su texto –titulado Deviant Payback–, Ronell pone a Solanas y a Warhol en relación con Derrida, quien en 1968 había publicado The Ends of Man, un ensayo en el que se discuten los alcances, la finalidad y los excesos del “hombre” –del concepto de hombre, para ser precisos– en la cultura. La relación entre Derrida y Solanas en el texto de Ronell parece ser más bien metonímica; es decir, Ronell se limita a señalar la contigüidad de ambos personajes en el tiempo, en 1968. Aunque no se nos dice mucho al respecto, en ocasiones colocar dos sucesos o dos datos o a dos personajes uno junto al otro –en un mismo texto, en un mismo párrafo, en una línea– resulta productivo en sí mismo. Por otro lado, la relación que Ronell sí examina con detenimiento es la que existe entre Warhol y Solanas. Para ella –para Ronell–, Warhol es el último en una larga serie de “derivados y simulacros” de hombres que habían abusado de Solanas. Andy Warhol, afirma Ronell, era para Solanas un símbolo del Hombre, una representación.

     Los hombres y las mujeres son capaces de cantidades ilimitadas de estupidez, como sugirió Einstein. Llegará el día en que el planeta esté poblado por cyborgs; quizá entonces las cosas cambien. O quizá no. Luego de ser baleado por Solanas, Andy Warhol, a quien Ronell llama “the famous white zombie”, fue pronunciado clínicamente muerto. Tomó varias horas de cirugía arreglarlo; el resultado fue la serie de cicatrices que Warhol muestra en la imagen al inicio de este post. No parece descabellado afirmar que Warhol es uno de los avatares del posthumanismo.

     Ronell tiene un par de libros interesantes. Crack Wars, donde examina la relación entre la literatura, las drogas y la cultura, y Stupidity, cuyo título delata con obviedad el contenido. Crack Wars también contiene una cita interesante sobre el futuro de la humanidad: “The task of extremist writing is to put through the call for a justice of the future… A justice of the future would have to show the will to rupture”. La escritura “extremista” se convierte en un llamado a la ruptura, a la destrucción, una anticipación de la “justicia del futuro”, la cual será, necesariamente, inédita.

     Por cierto, ¿Quién es Ana Peru? Alguien ha estado rayando paredes y pegando stickers en Williamsburg, en el centro de Brooklyn y en East Village, en Manhattan, alguien que se hace llamar “Ana Peru-Peru Ana”.

http://www.peruanaanaperu.com/

sábado, 26 de septiembre de 2009

La avanzada del otoño

Para navidad hace falta que llegue el invierno, le digo a Darío, mi hijo. Pero antes es necesario que pase el otoño y se lleve consigo todas las hojas de los árboles.

Mira, responde Darío mientras señala el suelo. Hay hojas muertas ya por todas partes.

Este mes cumpliré treinta años.

Hace unos días, Slavoj Zizek manoteaba frente a mí, desenhebraba a Hegel y a la mierda, me decía que la historia no tiene propósito y que el sentido de las cosas se construye retroactivamente. En otras palabras: uno va por el mundo haciendo cosas, existiendo, y todo esto es contingente, fortuito. Sin embargo, una vez que uno ha ido por el mundo, ha hecho cosas, ha existido, es siempre posible detenerse, volver la vista atrás y construir con lo vivido un relato consistente. Entonces las cosas se vuelven necesarias. Cada evento adquiere su lugar en una cadena de sucesos que parece haber tenido dirección y propósito. La vida aparenta tener un sentido. O varios.

Now, if you wouln’t mind, I would like it blew.

sábado, 1 de agosto de 2009

Sleep with animals

Sugar, a 15 year old horse, was molested by a human being. The human was arrested.

En 1969, el road manager de Led Zeppelin y los miembros de la banda pasaban las tardes de ocio pescando desde la ventana de su hotel en Seattle, Washington. Durante una de esas tardes atraparon varios tiburones; como había una groupie peliroja con ellos en el cuarto, decidieron usar al tiburón para tener sexo con ella. No está claro si usaron la nariz del riburón para penetrarla, o si lo cortaron en pedazos y luego insertaron estos pedazos en algunos de los orificios corporales de la peliroja. El incente se conoce como "The Shark Episode".

Para conocer la historia de Sugar, el siguiente video: